La vida es camino

Creo que una buena imagen para comprender la vida es la del camino. Sí, la vida es un camino. Y vivir se trata de aprender a andar ese camino único y original que es la vida de cada uno.
Y si la vida es un camino -un camino lleno de paradojas- nuestra tarea de vida es simplemente aprender a caminar, aprender a vivir. Y como todo aprender, el vivir es también un proceso de vida.
Se trata entonces de aprender a caminar, aprender a dar nuestros propios pasos, a veces pequeños, otras veces más grandes. Se trata de aprender a caminar con otros, a veces aprender a esperarlos en el camino y otras veces dejarnos ayudar en el camino. Se trata de volver a levantarnos una y otra vez cuando nos caemos. Se trata de descubrir que este camino es una peregrinación con Jesucristo hacia el hogar, hacia el Padre.
Y la buena noticia es que si podemos aprender a caminar, entonces también podemos aprender a vivir, podemos aprender a amar... Podemos aprender a caminar con otros...
De eso se trata este espacio, de las paradojas del camino de la vida, del anhelo de aprender a caminar, aprender a vivir, aprender a amar. Caminemos juntos!

martes, 22 de octubre de 2019

Aliados con María, apóstoles por la vida y la familia - Tupãrenda 2019


18 de Octubre de 2019 – Día de la Alianza de Amor

Lc 2, 46 – 51

Jdt 13, 17 – 20; 15, 9

Aliados con María, apóstoles por la vida y la familia

Queridos hermanos y hermanas:

            Celebramos hoy una doble fiesta. Por un lado celebramos los 105 años de la primera Alianza de Amor, y así,  nos unimos a ese momento de gracia del 18 de Octubre de 1914.

En ese entonces, el P. José Kentenich y un grupo de jóvenes estudiantes sellaban una Alianza de Amor con María, ofreciéndole a Ella su autoeducación y su seria aspiración a la santidad. Por medio de ese ofrecimiento esperaban inducir a la Madre de Dios a que se estableciese de forma especial en la pequeña capilla de Schoenstatt, convirtiéndola así en un Santuario.

            La historia posterior y la resultante creadora han demostrado que el ofrecimiento fue aceptado, y que María estableció su trono de gracias en Schoenstatt, desde donde atrae corazones jóvenes para educarlos como instrumentos suyos.

            Por otro lado, celebramos los 38 años de bendición de este Santuario de Tupãrenda. Un Santuario que es fruto del fervor de los primeros aquí en Paraguay. Un Santuario que lleva por nombre y misión: Nación de Dios, corazón de América.

            En ambos casos se trata de la Alianza de Amor con María.

            Y hoy queremos no sólo renovar la Alianza, sino que queremos volver a asumirla y escribir nuestra parte en esta historia sagrada, en esta historia de fe y amor que se inició en 1914. A nosotros hoy nos toca ser: “Aliados con María, apóstoles por la vida y la familia.”

Aliados con María

            Como hace 105 años; como hace 38 años, hoy es un día de gracias, un día de Alianza. María sale a nuestro encuentro desde el Santuario y nos invita a vivir en Alianza con Ella.

            ¿Qué significa vivir en Alianza con María?

            Descubrirla como persona viva que realmente habita en el Santuario y con la cual me puedo encontrar para abrirle mi corazón y entregarle mis alegrías y angustias; mis capacidades y mis debilidades. Le entrego a Ella mi corazón y Ella me entrega el suyo.

            Vivir en Alianza con Ella es confiar en que Ella está conmigo, me conoce, me ama y me cuida. A Ella podemos aplicar las palabras tomadas del Libro de Judit: «no vacilaste en exponer tu vida, al ver la humillación de nuestro pueblo» (Jdt 13, 20).

            María no vacila en salir a nuestro encuentro en medio de nuestras necesidades. El que vive en Alianza de Amor con María nunca está solo ni desamparado. Se sabe y se experimenta constantemente cobijado en el corazón de su Madre y Aliada.

Apóstoles por la vida y la familia

            Y esa certeza que brinda el estar cobijado en el corazón de María nos lleva a ponernos a su servicio. Nos lleva a ofrecernos como sus instrumentos para compartir con otros lo que Ella nos otorga en el Santuario.

            Por eso, este día de Alianza es también un día de envío. Hoy somos enviados como apóstoles por la vida y la familia. Somos enviados a cuidar la vida de nuestros hermanos y a anunciar, con nuestro testimonio alegre y sencillo, que la familia es “un estar el uno en el otro, con el otro, para el otro.”[1]

            ¡Qué misión más hermosa y exigente!

           
Homilía durante la Misa por la Salud,
Fiesta Patronal del Santuario de Tupã
renda 2019.
Foto de Joha Goodacre.
En la Alianza recibimos el amor incondicional y misericordioso de Dios a través de María. Y llenos de ese amor cuidamos la vida de nuestros semejantes: defendemos al niño en gestación y nos ocupamos del bienestar de su madre; dignificamos a los trabajadores; acompañamos y escuchamos a los jóvenes; regalamos tiempo y ternura a los niños; prestamos atención y respeto a los ancianos y enfermos; nos hacemos solidarios con los pobres y necesitados. ¡Tantas formas de cuidar la vida aliados con María!

            Llenos del amor que recibimos en la Alianza cuidamos nuestras familias: nos perdonamos los unos a los otros; estamos presentes de corazón el uno para el otro sin distracciones ni apuros; creemos en lo bueno que hay en el otro y lo alentamos a crecer; nos acompañamos y compartimos la vida cotidiana. ¡Tantas formas de cuidar la familia aliados con María!

            Hermanos y hermanas, hoy renovamos la Alianza de Amor con María. Hoy volvemos a experimentarnos cobijados en su corazón. Renovamos también nuestro compromiso de cuidar la vida y cuidar nuestras familias. Les animo a que cada uno tome hoy un propósito, y se anime a tener un gesto de cuidado con la vida de una persona. Y que al realizar este gesto sepa y crea que a través del mismo, llega a otros el cuidado tierno, fuerte y maternal de María.

            Madre de la ternura y la fortaleza, al renovar hoy la Alianza contigo, enséñanos a cuidar de los demás tal como Tú lo haces con nosotros:

            “Aseméjanos a ti, y enséñanos

a caminar por la vida tal como tú lo hiciste:

            fuerte y digna, sencilla y bondadosa,

            repartiendo amor, paz y alegría.

            En nosotros recorre nuestro tiempo

           
preparándolo para Cristo Jesús.”[2]
Amén.   


[1] P. JOSÉ KENTENICH, La Clave para entender Schoenstatt (Patris, Córdoba 2017), 16.
[2] P. JOSÉ KENTENICH, Hacia el Padre, estrofa 609.