La vida es camino

Creo que una buena imagen para comprender la vida es la del camino. Sí, la vida es un camino. Y vivir se trata de aprender a andar ese camino único y original que es la vida de cada uno.
Y si la vida es un camino -un camino lleno de paradojas- nuestra tarea de vida es simplemente aprender a caminar, aprender a vivir. Y como todo aprender, el vivir es también un proceso de vida.
Se trata entonces de aprender a caminar, aprender a dar nuestros propios pasos, a veces pequeños, otras veces más grandes. Se trata de aprender a caminar con otros, a veces aprender a esperarlos en el camino y otras veces dejarnos ayudar en el camino. Se trata de volver a levantarnos una y otra vez cuando nos caemos. Se trata de descubrir que este camino es una peregrinación con Jesucristo hacia el hogar, hacia el Padre.
Y la buena noticia es que si podemos aprender a caminar, entonces también podemos aprender a vivir, podemos aprender a amar... Podemos aprender a caminar con otros...
De eso se trata este espacio, de las paradojas del camino de la vida, del anhelo de aprender a caminar, aprender a vivir, aprender a amar. Caminemos juntos!

domingo, 5 de abril de 2026

Jueves Santo - 2026

 Misa Vespertina de la Cena del Señor – Ciclo A – 2026

1 Cor 11, 23 – 26

Jn 13, 1 – 15

«Para que hagan lo mismo que yo»

Queridos hermanos y hermanas:

            Con esta celebración vespertina iniciamos el Sagrado Triduo Pascual. Y al hacerlo vale la pena recalcar que con ella nos adentramos en el núcleo de nuestra fe, en el fundamento de nuestra esperanza y en la fuente de nuestro amor. Aquí está el centro de nuestra vida cristiana.

            Y de alguna manera esto se sintetiza en lo que hoy celebramos: la Eucaristía. En este misterio, Jesús se nos revela como Aquel que se dona totalmente: en el pan y el vino convertidos –por obra del Espíritu Santo- en su Cuerpo y Sangre; y en el gesto humilde del lavatorio de los pies. Donación y servicio: dos dimensiones de un mismo amor; del «amor hasta el fin.» (cf. Jn 13, 1).  

«Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes»

            San Pablo, en la Primera Carta a los Corintios (1 Cor  11, 23 – 26) nos pone directamente ante el misterio eucarístico: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes».

No se trata de un gesto vacío ni de un simple recuerdo. Estamos ante una realidad profunda y misteriosa: el pan y el vino se convierten verdaderamente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. En cada Eucaristía el Señor Jesús actualiza su entrega. No es algo del pasado; se trata de una realidad presente y actuante en nuestro hoy. Y esta entrega eucarística es por todos. Por cada uno de nosotros, sin excluir a nadie.  

            Cada vez que celebramos la Eucaristía, Cristo se ofrece al Padre por nosotros, y al mismo tiempo se nos da como alimento. Nos hace partícipes de su amor, nos introduce en su entrega.

«Denles ustedes mismos de comer»

            La entrega eucarística de Cristo Jesús no solamente nos alimenta, sino  que nos implica en su ofrecimiento al Padre y nos capacita, para con Él entregarnos a los demás; entregarnos a nuestros hermanos.

            La Iglesia en el Paraguay está viviendo un año pastoral dedicado al bien común, inspirada por el lema: «Denles ustedes mismos de comer» (Mt 14, 16). Estas palabras provienen de un relato considerado eucarístico: la primera multiplicación de los panes en el Evangelio según san Mateo (cf. Mt 14, 13 – 21).

            Conocemos el relato. Los discípulos preocupados por la cantidad de gente que seguía a Jesús, proponen dispersar a la muchedumbre y que cada quien se consiga su propio alimento. Pero el Señor responde: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos» (Mt 14, 16).

            Los discípulos tenían poco: cinco panes y dos pescados. Pero eso poco, puesto en manos del Señor se convierte en alimento para todos. Jesús los multiplica para que los discípulos los repartan y así den de comer a la multitud (cf. Mt 14, 17 – 19).

Una vez más la presencia y la acción del Señor posibilita el alimentar a los demás, el colaborar para el bien común y salir de la dinámica de pensar solamente en el bien individual. Jesús rompe la lógica del individualismo.

Así también ocurre con nosotros. Cuando ponemos lo poco que tenemos en manos de Cristo, Él lo transforma y lo multiplica. Y nos hace capaces de colaborar en el bien de los demás, de salir de la lógica del individualismo para entrar en la lógica del bien común.

«Para que hagan lo mismo que yo»

            Tanto el relato de la multiplicación de los panes, como el relato joánico de la institución de la Eucaristía (cf. Jn 13, 1 – 15) nos muestran que la entrega del Señor por nosotros nos capacita para con Él y como Él entregarnos a los demás.

           

Comprendemos entonces que la Eucaristía verdaderamente es realización del bien común. En primer lugar porque actualiza y realiza la redención de los hombres –de todos y de cada uno- y en segundo lugar porque nos implica en la realización del bien común en nuestras familias, nuestras comunidades y en la sociedad toda.

            Con razón el Señor nos dice también a nosotros hoy: «Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes» (cf. Jn 13, 15). Cada Misa nos envía. Cada comunión nos compromete. Cada encuentro con Cristo nos transforma en servidores.

            Hoy el Señor nos vuelve a decir: «hagan lo mismo que yo». Que no resuene simplemente como una frase bonita. Que esta palabra evangélica se transforme para cada uno de nosotros en un programa de vida. «Hagan lo mismo que yo».

María de Tupãrenda, Madre del bien común

            A María, Madre del bien común, que en Tupãrenda nos educa y nos envía a construir la Nación de Dios, le pedimos que nos ayude a vivir cada celebración eucarística de tal manera que, alimentándonos de la entrega de Cristo, seamos capaces de entregarnos a los demás con gestos concretos de amor y servicio, haciendo lo mismo que Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

 

P. Óscar Iván Saldívar, I.Sch.

Rector del Santuario de Tupãrenda – Schoenstatt

2/04/2026

No hay comentarios:

Publicar un comentario